El taxi

El taxi
4.5 (90%) 2 vote[s]

Leandro era un hombre rutinario, le gustaba hacer lo mismo cada semana. Se trataba de un individuo ya jubilado que no tenía familia. Los lunes por la tarde, se le podía ver en un bar local disfrutando de una buena copa de vino tinto. Generalmente Leandro le pedía al cantinero que le llamara a un taxi, para que viniera a recogerlo. Sin embargo, esa tarde lluviosa de martes las comunicaciones estaban muy mal.

Ni las líneas de los teléfonos convencionales, ni las de los móviles funcionaban con normalidad. – Bueno, ya no puedo esperarme más. Es momento de marcharme. Mencionó Leandro con una voz pausada. Total, por una vez que me vaya caminando a casa no me pasará nada.

– Le pido por favor que me llame cuando llegue a su casa don Leandro. Dijo Tadeo el dueño del establecimiento.

– Sí amigo, despreocúpate. No creo que me vaya raptar ningún roba chicos ja ja ja.

No bien había salido del lugar, vio cómo en la esquina se desocupaba un taxi de sitio. Se apresuró y antes de que el coche arrancara le preguntó al conductor:

– ¿Puede llevarme a la avenida los Duraznos 1325?

– No señor, lo lamento. Nosotros sólo atendemos las llamadas que nos llegan al radio.

– Ándele, lléveme por favor. Va a seguir lloviendo y no deseo lloverme, pues mis reumas me molestan muchísimo con la humedad. Además, le voy a dar $300 si me hace ese favor.

– No, le digo que mi jefe no me permite hacer eso.

– Él no tiene porqué enterarse. Va a ser un negocio entre usted y yo solamente.

– Bueno, está bien súbase.

Romualdo se recostó en el asiento trasero del automóvil y se quedó dormido en segundos. Mas se despertó sobresaltado al sentir que una mano le tocaba el hombro. Miró de reojo aquella extremidad y casi se le salen las entrañas del susto. La mano era huesuda y maloliente.

– ¡Nooooooo! Exclamó Leandro en su desesperación, al ver como en el retrovisor se formaba la figura de un ser diabólico.

– Se lo dije. Le mencioné que a mi jefe no le gustaría esto. Dijo el chofer del taxi, quien ahora también tenía un par de cuernos en su cabeza.

Luego la mano tomó a Leandro por el cuello y lo estranguló hasta dejarlo sin vida. El auto y sus restos mortales fueron hallados a la semana siguiente cerca de un desguace.

Si no tuviste suficiente, te presentamos mas leyendas de terror

{ 0 comments… add one }

Leave a Comment

Next post: