Leyenda del fantasma de Queensland

Corría el año de 1946, cuando la señora Andrews se encontraba visitando la tumba de su hija Joyce en el cementerio de Queensland. Una dolorosa práctica que se había vuelto habitual, después de que la jovencita falleciera un año antes, apenas a la de edad de diecisiete.

Ella tomó simplemente la foto a la lápida con la intensión de tener más presente el lugar de descanso de su hija, no se había percatado entonces de nada particular. Fue hasta el momento de revelar la película, que la sorpresa llegó a ella, pues justo encima del sepulcro de su hija, aparecía un bebé parcialmente traslucido, muy contento, dibujando sonrisas en su rostro. El chiquitín parecía estar consciente de la presencia de la señora, incluso aparenta que hubiese posado para la cámara, pues su mirada está dirigida directamente hacia ella.

En la búsqueda de una explicación, ella relata que ningún niño la acompañaba ese día, tampoco los había en el panteón, y en el caso de que se tratara de un asunto de la película, pues también aclaró que no hizo tomas con pequeñines. Cuando se barajaron entonces hipótesis paranormales, ella lo negó rotundamente, diciendo que la imagen del supuesto espíritu no correspondía en nada a la apariencia de su hija a esa edad.

Años más tarde, cuando el investigador paranormal Tony Healy, se concentró en este caso, encontró que muy cerca de la tumba de Joyce, había sepulcros de dos niños pequeños.

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